Andrés Manuel López Obrador asumió la presidencia de México

Andrés Manuel López Obrador asumió la presidencia de México con un claro rompimiento con la política económica y la estrategia de combate a la inseguridad emprendidas por Enrique Peña Nieto durante su gobierno. AMLO, como es conocido popularmente por los mexicanos, anunció un cambio de modelo económico para el país y una separación del poder político del poder empresarial, pero prometió respeto al dinero de los inversionistas nacionales y extranjeros;  y al mismo tiempo saludó el establecimiento de una guardia nacional para mantener en orden la seguridad pública con apoyo de las fuerzas armadas. Y sentenció en que es partidario de la no reelección.

amlo

López Obrador descargó contra las reformas energética, hacendaria y educativa que fueron emblema en el sexenio de Peña Nieto apenas asumió el poder y de ésta última, el hoy presidente dijo que procederá con su desmantelamiento apenas corra el primer minuto de enero de 2019. En política exterior, en contrasentido a la activa diplomacia de Peña, AMLO definió su posición como una de respeto a la autodeterminación de los pueblos y de paso aprovechó para enviar un saludo a Donald Trump y Justin Trudeau, a los que planteó desde San Lázaro un nuevo acuerdo regional de inversión para América del Norte que atienda el problema de la inmigración. Y aunque no estuvo presente en la Cámara de Diputados, el presidente agradeció en medio rechiflas la visita al país del venezolano Nicolás Maduro y llamó “amigo” a Evo Morales de Bolivia.

Así, México inició este sábado una nueva era en su historia política, con la investidura de Andrés Manuel López Obrador como el presidente número 65 de los mexicanos luego de un respaldo de 30.1 millones de votos que lo llevaron a la presidencia el 1 de julio. López Obrador, político natural y de 65 años de edad, asumió la presidencia de la décima economía más exportadora del planeta como el primer presidente de izquierda del país y con ataques al modelo neoliberal mexicano, en momentos en que toda América Latina gira hacia los gobiernos de derecha con Jair Bolsonaro como adalid recién electo en Brasil.

López Obrador llegó a la sede del Congreso de la Unión con la promesa de un cambio radical y profundo para México, pero de modo pacífico, fraterno y sin prejuicios ideológicos. Allí mismo, donde hace trece años los legisladores lo habían despojado de sus derechos políticos por la polémica construcción de una calle para conectar un hospital, AMLO agradeció inmediatamente a su ahora antecesor Enrique Peña Nieto por no haber entorpecido su camino a la Presidencia durante el proceso electoral de 2018, aunque luego descargó contra Peña, sus reformas y todo el modelo económico del que han echado manos los presidentes mexicanos desde 1982.

Presidente que llegó a su toma de posesión con un 62% de aprobación de los mexicanos -10% más que Peña Nieto en 2012-, López Obrador prometió no perseguir a políticos y delitos del pasado, sino preparar el camino de las instituciones para evitar las trasgresiones del futuro y al mismo tiempo estableció un plan para solucionar  los problemas de corrupción e inseguridad que golpean al país y esclarecer de una vez por todas Ayotzinapa sobre los 43 normalistas desaparecidos, que septiembre de 2015 significó el inicio del fin del sexenio de Peña Nieto y cortó las posibilidades del PRI de retener la Presidencia de México.

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